Hay herramientas que parecen secundarias… hasta que no las usas y el problema aparece seis meses después. El medidor de humedad es una de ellas. No hace ruido, no corta, no perfora grandes superficies, pero tiene la capacidad de decirte si una obra va a salir bien o si estás sembrando una patología futura.
En construcción y rehabilitación, la humedad medición no es un trámite, es una decisión técnica. Pintar, impermeabilizar, colocar madera o aplicar microcemento sin medir antes es, siendo claros, una imprudencia.
Vamos a verlo como lo haría en obra, paso a paso, sin rodeos.
Entender el aparato antes de usarlo
Un medidor de humedad profesional está diseñado para detectar el contenido de agua en distintos materiales de construcción. Puede funcionar mediante pines que penetran en el soporte y miden la resistencia eléctrica —muy habitual en el medidor humedad madera— o mediante sistemas sin contacto que trabajan por inducción o radiofrecuencia, más comunes cuando usamos un medidor humedad paredes o un medidor humedad suelos ya acabados.
El principio es sencillo: el agua altera la conductividad o la densidad interna del material. El aparato traduce esa variación en un porcentaje. Pero cuidado: el porcentaje no significa lo mismo en madera que en hormigón. Y ahí es donde muchos fallan.
Antes de medir, hay que seleccionar correctamente el tipo de material si el equipo lo permite. Un error en esta configuración puede dar lecturas completamente distorsionadas. Parece un detalle menor, pero no lo es.
Funciones del medidor de humedad: qué hace realmente cada botón
Cuando alguien coge por primera vez un medidor de humedad profesional suele mirar la pantalla, ver el porcentaje y pensar: “Ya está, esto es fácil”. Y sí… pero no. El aparato hace mucho más de lo que parece si sabemos aprovecharlo.
La pantalla es el corazón del equipo. Aquí es donde vemos el resultado de la humedad medición expresada normalmente en porcentaje. En función del modelo, también puede mostrar iconos de material seleccionado, nivel de batería o incluso temperatura ambiente. Un detalle importante: no todos los porcentajes significan lo mismo. No es igual un 3 % en un medidor humedad en hormigones que un 12 % en un medidor humedad madera. Por eso es clave configurar bien el equipo antes de empezar.
El botón “MATERIAL” es más importante de lo que muchos creen. Permite ajustar el medidor de humedad al tipo de soporte: madera, yeso, hormigón u otros materiales. Esto no es un simple nombre en pantalla; el aparato recalibra internamente la lectura en función de la densidad y conductividad del material. Si medimos una solera como si fuera madera, el dato será poco fiable. Así de claro.
El botón “MODE” suele permitir alternar entre medición con pin (penetración) y sin pin (medición superficial por inducción). El modo con pin es más invasivo pero más preciso en profundidad, muy útil en un medidor humedad paredes cuando sospechamos condensación interna o filtración. El modo sin pin es ideal para hacer barridos rápidos en grandes superficies, como en un medidor humedad suelos antes de instalar un revestimiento continuo. Yo personalmente empiezo siempre sin pin para localizar zonas críticas y luego confirmo con penetración si hace falta.
El botón “HOLD” puede parecer secundario, pero en obra marca la diferencia. Congela la lectura en pantalla para poder retirarlo del soporte sin perder el dato. Esto es especialmente útil cuando estamos midiendo en zonas incómodas o poco accesibles. Además, evita errores al intentar memorizar cifras deprisa mientras el operario te está hablando al lado.
Algunos equipos incorporan además indicadores acústicos o escalas de colores que avisan cuando se superan ciertos umbrales. No sustituyen al criterio técnico, pero ayudan a detectar rápidamente zonas problemáticas.
En definitiva, el medidor de humedad no es solo un aparato que “da un número”. Es una herramienta de diagnóstico. Bien utilizado, nos evita patologías, reclamaciones y, sobre todo, disgustos posteriores. Y en construcción, prevenir siempre sale más barato que reparar.
¿Que es el hormigón? Material
Cómo realizar correctamente la medición de humedad
Lo primero que hago siempre es comprobar que el equipo está calibrado y con batería suficiente. Un medidor de humedad profesional mal calibrado puede arruinar una decisión técnica importante. Después, identifico el material y la zona crítica: perímetros, encuentros con pilares, zonas cercanas a bajantes, puntos donde sospecho acumulación.
La clave está en no medir una sola vez. La humedad medición debe repetirse en distintos puntos. La humedad nunca es homogénea. En una misma estancia puedes tener 1,8% en el centro y 3,5% en una esquina. Si solo mides donde te conviene, el problema no desaparece; simplemente lo ignoras.
En hormigón, cuando utilizo un medidor humedad en hormigones, busco valores por debajo del 2% si voy a colocar revestimientos sensibles como madera o sistemas continuos. Entre 2% y 3% ya entro en zona de precaución. Por encima del 3%, directamente no ejecuto. No hay discusión. Más de una vez he visto suelos levantados por ignorar ese margen.
Con madera la exigencia es distinta. El medidor humedad madera debería marcar entre 8% y 12% en interiores estables. Si el valor supera el 15%, instalar es prácticamente garantizar movimientos, dilataciones y reclamaciones posteriores. La madera no perdona.
En paredes, el medidor humedad paredes es fundamental para detectar filtraciones ocultas o problemas de capilaridad. Valores superiores al 5% suelen indicar que algo no está funcionando correctamente: impermeabilización deficiente, condensación persistente o incluso una fuga. Aquí no basta con esperar; hay que diagnosticar.
Cuando trabajo en soleras antes de colocar revestimientos, el medidor humedad suelos se convierte en el juez final. Si los valores no están dentro del rango seguro, no se continúa. Muchas veces el problema no es estructural, simplemente falta tiempo de secado. Pero otras veces sí hay una causa activa detrás.
Qué hacer cuando el porcentaje es demasiado alto
Aquí es donde el técnico se diferencia del improvisado. Si la humedad medición arroja valores elevados, lo primero es entender el origen. No todo se soluciona esperando. Puede tratarse de una filtración activa, una fuga en instalaciones, un problema de capilaridad o una ventilación insuficiente.
Si es humedad residual de obra, la solución suele ser controlar ventilación y tiempo. Si es estructural, hay que intervenir antes de seguir. Impermeabilizar, reparar la fuga o aplicar barreras adecuadas. Medir sin actuar no sirve de nada.
Y algo importante: nunca tomes una única lectura como verdad absoluta. Confirma, repite, compara. El medidor de humedad es una herramienta de diagnóstico, no un oráculo.
He visto obras impecables técnicamente arruinadas por no dedicar diez minutos a medir. También he visto decisiones inteligentes gracias a un simple dato numérico obtenido a tiempo. El medidor de humedad profesional no es una herramienta sofisticada por estética, sino por responsabilidad.
En un sector donde los tiempos aprietan y las entregas mandan, medir es un acto de rigor. Puede que el cliente no vea el proceso, pero verá el resultado meses después.
Y al final, de eso se trata: construir sobre certezas, no sobre suposiciones.