No nos engañemos: en este sector, un premio no es solo una palmadita en la espalda. Es la confirmación de que alguien ha sabido leer el espacio y los materiales de una forma que el resto ni imaginábamos. En allwallandfloor.com nos apasiona entender el «porqué» de las cosas, y no hay mejor forma de hacerlo que repasando la lista de los grandes maestros que han recibido el máximo reconocimiento en nuestra profesión.
Desde el rigor del hormigón de Tadao Ando hasta las curvas imposibles que nos dejó Zaha Hadid, cada uno de estos nombres ha aportado una pieza al puzle de lo que hoy consideramos arquitectura moderna. He preparado esta lista no solo como un homenaje, sino como una herramienta de consulta para que entiendas qué hay detrás de cada estilo, cada suelo y cada fachada que mencionamos en nuestra web.
Si buscas inspiración real (de la que se puede tocar y construir), aquí tienes a los arquitectos que han definido las reglas del juego.
El origen del "Nobel" de la arquitectura
La palabra Pritzker no es un término técnico arquitectónico, sino el apellido de una de las familias más ricas e influyentes de Estados Unidos.
La Familia Pritzker: Son los fundadores y dueños de la cadena de hoteles Hyatt. Como puedes imaginar, una familia que construye hoteles por todo el mundo tiene una relación muy estrecha con el diseño y la edificación.
La Fundación Hyatt: En 1979, Jay A. Pritzker y su esposa Cindy decidieron que la arquitectura no recibía el reconocimiento que merecía (el Premio Nobel no tiene categoría de arquitectura). Así que crearon su propio galardón para premiar a un arquitecto vivo cuya obra demostrara «talento, visión y compromiso».
El Prestigio: Con los años, el apellido se convirtió en sinónimo de excelencia máxima. Hoy, decir que un edificio es de un «Pritzker» es como decir que tienes un cuadro de un gran maestro del Renacimiento.
Mirando al 2027: ¿El regreso de las curvas?
«Tras el merecido reconocimiento a la calidez de Kengo Kuma en 2026, todas las miradas se posan ahora en el neofuturismo. Nuestra apuesta para el próximo año es Ma Yansong (MAD Architects).
Mientras que este año celebramos la textura de la madera, el año que viene podríamos estar celebrando la fluidez del hormigón y el metal. Ma Yansong es el maestro de las superficies continuas donde el suelo se convierte en pared y la pared en cielo. En All Wall and Floor creemos que su capacidad para ‘ablandar’ los materiales rígidos es la próxima gran frontera de la arquitectura global.»
Los Maestros del Pritzker: Uno a Uno
2026: Kengo Kuma (Japón)
El jurado del Premio Pritzker ha galardonado en 2026 al arquitecto japonés Kengo Kuma, reconociendo una trayectoria dedicada a la «arquitectura que desaparece». Kuma ha revolucionado el uso de la materia, devolviendo el protagonismo a los recursos naturales frente al acero y el cristal frío del siglo XX.
2025: Liu Jiakun (China)
El maestro de la «arquitectura necesaria». Es famoso por sus «ladrillos de regeneración» hechos con escombros de terremotos. Un ejemplo brutal de cómo el suelo y las paredes pueden tener una carga ética y sostenible sin perder ni un ápice de potencia visual.
2024: Riken Yamamoto (Japón)
Un arquitecto que odia los muros que separan a la gente. Sus diseños usan el vidrio y la transparencia para conectar lo privado con lo público. Es el rey de los espacios comunes donde el pavimento parece no tener fronteras entre la casa y la calle.
2023: David Chipperfield (Reino Unido)
El caballero del minimalismo atemporal. Sus obras no gritan, convencen. Utiliza la piedra natural y el terrazo con una precisión técnica que hace que sus edificios parezcan haber estado ahí mil años. Si buscas elegancia sobria en paredes y suelos, él es el manual.
2022: Francis Kéré (Burkina Faso/Alemania)
El hombre que construye con la tierra. Ha demostrado al mundo que el barro, la madera local y las soluciones vernáculas son el futuro de la arquitectura sostenible. Sus paredes «respiran» y sus techos protegen como la sombra de un árbol.
2021: Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal (Francia)
Su lema es «no demoler nunca». Prefieren añadir capas de policarbonato y estructuras ligeras para ampliar lo que ya existe. Son los padres de la rehabilitación moderna: aprovechar lo que ya está en el suelo y darle una nueva piel.
2020: Yvonne Farrell y Shelley McNamara (Grafton Architects - Irlanda)
Las maestras de la estructura honesta. Sus edificios suelen dejar el hormigón y la piedra a la vista, creando espacios que se sienten sólidos y eternos. Si buscas inspiración sobre cómo el techo y el suelo pueden ser una sola pieza escultórica, ellas son el referente.
2019: Arata Isozaki (Japón)
Un visionario que entendió que la arquitectura es cambio constante. Sus diseños mezclan la tradición japonesa con el brutalismo internacional. Un experto en usar paneles de fachada que parecen desafiar el paso del tiempo.
2018: Balkrishna Doshi (India)
Discípulo de Le Corbusier, supo adaptar el hormigón al clima tropical de la India. Sus suelos de piedra local y techos abovedados son una lección de cómo refrescar un edificio de forma natural, sin aire acondicionado.
2017: RCR Arquitectes: Carmen Pigem y Ramon Vilalta (España)
Arquitectura que nace de la tierra. Su uso del acero corten y el vidrio crea una simbiosis perfecta con la naturaleza. En sus proyectos, el suelo suele ser una continuación del terreno exterior, borrando los límites del espacio construido.
2016: Alejandro Aravena (Chile)
El arquitecto de la «vivienda incremental». Sus proyectos de interés social son famosos por dejar una parte de la casa «sin terminar» para que el habitante la complete. Un uso inteligente de materiales básicos como el bloque de cemento y la madera.
2015: Frei Otto (Alemania)
El padre de las estructuras ligeras y las carpas de acero. Sus techos parecen telarañas gigantes que flotan sobre el terreno. Un pionero en entender que menos material puede significar más espacio y más luz.
2014: Shigeru Ban (Japón)
El arquitecto humanitario. Nadie más ha sabido construir catedrales y refugios usando tubos de cartón y papel. Es la prueba de que un material humilde, bien tratado técnicamente, puede ser tan resistente como el acero.
2013: Toyo Ito (Japón)
Para él, un edificio debe ser como un organismo vivo. Sus fachadas perforadas y sus estructuras ramificadas eliminan la sensación de «caja» cerrada. Es el maestro de la fluidez entre el pavimento interior y la acera exterior.
2012: Wang Shu (China)
Un artesano que recupera millones de tejas y ladrillos de demoliciones para crear fachadas nuevas. Es el reciclaje elevado a la máxima categoría arquitectónica. Sus paredes tienen texturas que cuentan historias de siglos de antigüedad.
2011: Eduardo Souto de Moura (Portugal)
Un perfeccionista de la materia. Sus paredes de granito o de hormigón parecen cortadas con un bisturí. Sus obras transmiten una sensación de peso y estabilidad que solo se consigue con un conocimiento profundo de la colocación en seco.
2010: SANAA - Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (Japón)
Los magos de lo invisible. Sus edificios son tan ligeros y transparentes que parecen a punto de desaparecer. Utilizan el vidrio y el aluminio blanco para borrar los límites entre la pared y el aire.
2009: Peter Zumthor (Suiza)
El maestro de la atmósfera. Para Zumthor, un material no es solo algo que se ve, es algo que se siente y suena. Su obra es una oda al hormigón visto, la piedra natural (como las Termas de Vals) y la madera noble. En tus proyectos de suelos, Zumthor sería la referencia para acabados minimalistas pero con una textura orgánica brutal.
2008: Jean Nouvel (Francia)
Para mí, el mejor jugando con los filtros de luz. Su Torre Agbar o el Instituto del Mundo Árabe son lecciones de cómo una fachada puede cambiar según la hora del día. Un arquitecto que diseña atmósferas, no solo cajas.
2007: Richard Rogers (Reino Unido)
El arquitecto que puso las tripas del edificio por fuera. Rogers es tecnología, acero y color. Si buscas inspiración en pavimentos industriales o estructuras metálicas vistas que definen el espacio, él es el referente. Sus suelos suelen ser funcionales, resistentes y con un aire muy contemporáneo.
2006: Paulo Mendes da Rocha (Brasil)
El rey del hormigón bruto (béton brut). Sus edificios parecen flotar a pesar de estar hechos de materiales pesadísimos. Es pura inspiración para suelos de cemento pulido y paredes de hormigón visto con marcas de encofrado. Una estética cruda, sincera y muy potente para interiores industriales.
2005: Thom Mayne (EE. UU.)
Fundador de Morphosis, Mayne es el arquitecto de las formas angulares y las mallas metálicas. Sus paredes no suelen ser rectas y sus suelos a veces se inclinan para crear movimiento. Usa materiales industriales de forma agresiva y artística: aluminio, acero y vidrio.
2004: Zaha Hadid (Irak/Reino Unido)
La mujer que domó las curvas imposibles. Gracias a su visión (y al software avanzado), las paredes y techos pasaron a ser fluidos como el agua. Sus proyectos en fibra de vidrio y resinas abrieron un mundo de posibilidades nuevas..
2003: Jørn Utzon (Dinamarca)
El hombre detrás de las «velas» de Sídney. Utzon es el puente entre la naturaleza y la geometría. Destaca por el uso de piezas cerámicas (las famosas tejas blancas de la Ópera) y estructuras de hormigón prefabricado. Es una gran referencia para el uso de la cerámica en grandes superficies con acabados brillantes.
2002: Glenn Murcutt (Australia)
El arquitecto que «toca la tierra ligeramente». Murcutt trabaja solo y se enfoca en la sostenibilidad real (antes de que fuera moda). Sus materiales son sencillos: chapa ondulada, madera y vidrio. Sus suelos suelen ser de materiales locales, frescos y muy integrados con el exterior.
2001: Herzog & de Meuron (Suiza)
Jacques Herzog y Pierre de Meuron son, posiblemente, los arquitectos que más han experimentado con revestimientos y texturas. Han usado desde gaviones llenos de piedras hasta paneles de cobre perforado o impresiones sobre cristal.
2000: Rem Koolhaas (Países Bajos)
El pensador de la arquitectura radical. No le importa la belleza tradicional, le importa la función y el impacto. Sus edificios usan materiales industriales (como el policarbonato o el acero corrugado) de formas que nadie se atrevería..
1999: Norman Foster (Reino Unido)
El jefe de los rascacielos inteligentes. Su arquitectura es eficiencia pura: estructuras metálicas vistas, fachadas de vidrio climático y una obsesión por el detalle constructivo. Un visionario que cambió el skyline de Londres y medio mundo.
1998: Renzo Piano (Italia)
El artesano de la alta tecnología. Sus edificios son como máquinas perfectas donde cada pieza de acero o vidrio tiene una función. Es capaz de hacer un aeropuerto gigante o un pequeño museo con la misma delicadeza técnica.
1997: Sverre Fehn (Noruega)
El maestro de la luz nórdica. Sus museos e iglesias parecen flotar sobre el paisaje, mezclando madera bruta y hormigón de una forma orgánica. Es la prueba de que se puede ser moderno siendo fiel a las raíces del terreno
1996: Rafael Moneo (España)
Nuestro primer Pritzker y un referente de rigor. Sus edificios, como el Museo de Mérida, son una oda al ladrillo y la piedra natural. Un arquitecto que sabe que para innovar hay que conocer primero cómo se construía hace dos mil años.
1995: Tadao Ando (Japón)
El hombre que convirtió el hormigón visto en seda. Nadie, absolutamente nadie, remata las paredes de cemento como él, con esos agujeros de encofrado perfectos que son su firma. Un genio de la espiritualidad y el silencio arquitectónico.
1994: Christian de Portzamparc (Francia)
Un arquitecto que entiende la ciudad como una escultura abierta. Sus diseños rompen los bloques cerrados para dejar que el aire y la luz circulen. Su uso de paneles de fachada con texturas variadas es una maravilla para la vista.
1993: Fumihiko Maki (Japón)
Precisión japonesa en estado puro. Sus edificios son una lección de cómo ensamblar metal, vidrio y hormigón con una limpieza que parece imposible. Si buscas elegancia tecnológica y espacios diáfanos, Maki es el maestro a seguir.
1992: Alvaro Siza (Portugal)
El rey del minimalismo poético. Sus paredes blancas parecen capturar la luz del Atlántico de una forma casi mágica. Un arquitecto que sabe que un suelo de mármol o una carpintería de madera bien puesta valen más que mil adornos.
1991: Robert Venturi (EE. UU.)
El hombre que soltó el famoso «Menos es un aburrimiento». Rompió con el modernismo rígido metiendo decoración, símbolos y juegos visuales en las fachadas. Si te gusta el post-modernismo con un toque de ironía, Venturi es tu referente.
1990: Aldo Rossi (Italia)
El poeta de las formas simples. Sus edificios parecen sacados de un cuadro de De Chirico, con torres, conos y ventanas cuadradas perfectas. Un maestro en el uso del ladrillo y la piedra que nos enseñó que la memoria de una ciudad está en sus materiales.
1989: Frank Gehry (Canadá)
¿Qué decir de Frank que no se vea a simple vista? Rompió el concepto de «pared» para convertirla en esculturas de titanio y escamas metálicas. Es el arquitecto que nos obligó a todos a repensar qué demonios es un edificio.
1988: Gordon Bunshaft (EE. UU.)
El arquitecto de la era dorada de los rascacielos de Nueva York. Sus fachadas de vidrio y acero definieron el look de la gran ciudad moderna. Precisión suiza aplicada al sueño americano de los negocios.
1988: Oscar Niemeyer (Brasil)
El hombre que odiaba la línea recta y amaba las curvas de las montañas de su país. Sus suelos de terrazo blanco fluyen siguiendo formas sinuosas que parecen no tener fin. Arquitectura que es puro ritmo y libertad creativa.
1987: Kenzo Tange (Japón)
El puente entre la tradición japonesa y el metabolismo moderno. Sus estructuras son potentes, casi brutales, pero con una elegancia en los acabados que solo un japonés podría lograr. Elevó el hormigón visto a la categoría de material de lujo.
1986: Gottfried Böhm (Alemania)
El escultor del hormigón. Sus iglesias y ayuntamientos parecen montañas de roca tallada; una demostración de que el cemento, bien trabajado, puede tener tanta alma y calidez como la madera más noble.
1985: Hans Hollein (Austria)
Para él, todo era arquitectura, desde un edificio hasta un pomo de puerta. Sus diseños son eclécticos, mezclando mármoles lujosos con metales brillantes. Un artista que entendía que los acabados son los que realmente cuentan la historia del edificio
1984: Richard Meier (EE. UU.)
El arquitecto que hizo del blanco su religión. Sus edificios usan paneles de aluminio y porcelánicos blancos que reflejan la luz de una manera tan limpia que asusta. Si buscas minimalismo puro y orden visual, Meier es el estándar de oro.
1983: I. M. Pei (China/EE. UU.)
El maestro de la geometría pura. Solo alguien con su precisión técnica podía colocar una pirámide de vidrio en el Louvre y que pareciera que siempre estuvo allí. Su uso de la piedra cortada con láser es, sencillamente, de otro planeta.
1982: Kevin Roche (Irlanda/EE. UU.)
Especialista en grandes espacios corporativos que parecen selvas interiores. Sabía cómo usar el vidrio y el acero para que las oficinas dejaran de ser cajas grises y se convirtieran en ecosistemas habitables. Un visionario de la escala humana.
1981: James Stirling (Reino Unido)
Un rebelde que mezclaba el ladrillo tradicional con colores industriales ácidos. Sus diseños son un puzle de geometrías donde los pavimentos y las fachadas parecen jugar a encontrarse en ángulos imposibles. Pura personalidad británica.
1980: Luis Barragán (México)
El poeta del color y el agua. Nadie como él ha sabido usar paredes maestras pintadas en tonos vibrantes para crear atmósferas de paz absoluta. Sus suelos de barro y texturas rugosas son una lección de arquitectura emocional que nunca pasa de moda.
1979: Philip Johnson (EE. UU.)
El primer galardonado y el hombre que nos enseñó que una pared puede ser solo vidrio. Su «Glass House» es el ejemplo perfecto de cómo el interior y el exterior se funden; un recordatorio de que, a veces, el mejor revestimiento es el paisaje mismo.



